De ángeles y demonios.

Un dia de invierno mi soledad me acompaña y después de tanto vagar por un mundo sin sentido, mi cuerpo y mi mente cansados soñaban, supongo que pasaron varias horas, pues la luz del Sol ya no me cegaba y al despertar vi en medio de la noche a una pequeña dama que a mi lado estaba, de sonrisa dulce y mirada curiosa, toda ella era extraña, a pesar de estar en medio de la oscuridad, una tenue luz me iluminaba… Era como si de ella emanara un calor y una luminosidad que no era humana… y de pronto abri bien los ojos y note algo que flotaba detrás de su espalda…parecían un par de frágiles alas… llenas de hermosos colores… Acaso era un ser igual a mi? In clino su delicado rostro hacia mi y con un canto gracil me pregunto:

-Por qué no volais si poseeis alas?

Su pregunta me tomo por sorpresa. 

-Tenéis que ser capaz de descubrir vuestras propias alas, mi pequeña dama… que acaso no son alas las que teneis vosotros también???

Su mirada se torno aún más dulce bañada por la perlada luz de luna. Y serenamente me respondió. 

-Mi buen señor, mis alas brillan a la luz de la luna… están justo aki donde deben de estar… por eso soy capaz de volar tan alto como yo quiero… Y de descender si algo así me lo apetece.

-Eso es bueno, sólo espero que no sean rotas vuestras alas por algún sentimiento, pequeña dama…

Un destello, tal vez una lágrima, no lo supe ni lo sabre, pareció iluminar sus ojos. Su rostro se alejo del mio y se sentó a mi lado como una niña cuando espera que le cuenten una historia para dormir…

-Supongo entonces… que por eso vos estáis solo…- Dijo con tono melancólico. -Porque aún no has recuperado las vuestras… y no sabeis como volver a ser feliz… pues os estais ahogando en la inmundicia de vuestra propia infelicidad…- Y mientras decia estas palabras se encerró en su propio cuerpo, y sus piernas quedaron atrapadas por su brazos desnudos a la luz de la luna, haciendola ver aún más luminosa que antes…

Felicidad?… las mias me permiten volar a lugares a los que yo quiero y a los lugares en los que sé que mis alas no se corromperan, tan alto vuelo que veo al miserable mundo bajo mis pies; estoy tan lejos que ni el sol alumbra ese lugar, al cual solo yo puedo entrar…

La expresión de sus ojos se tornó preocupada. Y lentamente despegó los labios para decirme algo. Su mirada encontró la mía y fue hasta entonces que comenzó a hablarme.

-Y al final de vuestro viaje mi buen señor… de que os sirvieron vuestras alas?, si aún os sentis solo y no podeis ir a donde el Sol brilla, donde las aves se mojan, donde los sueños no se mueren… Si aún sigues en este misero mundo del cual reniegas. Prefiero volar a donde me lleve mi corazón que acompañaros en vuestro viaje y sólo encontrar al final a la oscura soledad…- Su mirada se mostraba determinada, y asi sin más se puso de pie con un delicado movimiento. Me hizo un cortés saludo y se disponía a partir cuando decidí detenerla unos segundos más, tenía que averiguar que se traía entre manos.

-Vuelo a donde sea, en la noche, en la luz, rasgando un gélido silencio. Soy un ángel, pero soy de carne, señor del pecado y la lujuria. Todos me buscan con deseo, me odian y me aman… Me buscan y me temen, pero todos desean arder en mi reino que es el placer, llenos de placer y donde esta prohíbido el paso tan solo a la tristeza…

Mis palabras lograron su cometido pues ella no dio un paso más, se quedó ahí parada, con la mirada puesta en las estrellas y las manos flacidas colgando a cada lado de su pequeño cuerpo. No se movió ni un poco cuando escuche su voz como si fuera un murmullo del viento a través de las rocas.

-Yo soy sólo una pequeña mariposa nocturna… es cierto… pero puedo preciarme mi buen señor, de ser mucho más afortunada que vos… porque tengo algo que ni toda la gloria ni el placer de vuestro mundo ni ninguno otro os pueden otorgar… tengo esperanza!!!…- Sus manos se cerraron sobre si mismas, y al ver que sus puños temblaban, noté que se tragaba eso que los mortales llaman lágrimas, su voz se entrecortó, pero aún asi seguió hablando.-La esperanza de que algún día vuestro corazón entenderá ese cálido cosquilleo que sentis… que un día os darás cuenta de que vuestro camino no os lleva a ningún lugar… Y entonces yo os estaré esperando con mis brazos abiertos, para cubriros con la magia y la inocencia del mundo en el que habito… aki donde los sueños no mueren al final del  dia…

Su rostro se inclinó hacia el cielo, me di cuenta de que en verdad quería llorar, valga estupidez! Los sentimientos son cosas tan inútiles, sólo nos vuelven débiles.

-No vuelo a un mundo donde hay inocencia, pequeña señora… Soy un ser diferente de una mariposa, no puedo ser como vos pequeña mia… Soy un ser que no necesita esperanza y mucho menos tengo sueños. Yo, mi pequeña dama, sólo creo en lo que quiero y lo que me place…

Súbitamente su cabeza fue del cielo del suelo y sus manos volvieron a verse relajadas. Supuse que habia logrado entenderme, y que partiría por donde vino. Supongo que es lo mejor para los dos. Pero áun así mis palabras no dejan de fluir en un vago intento por retenerla, pero antes de poder comenzar a decir algo, ella me habló con la voz más dulce que nunca había ecuchado.

-Que triste suena vuestro corazón… es como una canción cargada de melancolía, resignación de vuestro corazón a permanecer atrapado en un mundo en tinieblas, por cosas que deben de quedar en el pasado… pero vuestras alas en realidad no os sirven para volar… son sólo los ecos de esas alas que matasteis el dia que dejasteis de creer… Creer que podeis ser amado y alejaros de esa infinita oscuridad, que os carcome noche y día sin cesar… Creer que podeis vivir en un mundo mejor, más lleno de luz y calor, en el cual podeis ser amado… Creer que en verdad teneis alas…

Giró un poco su cuerpo, lo suficiente para que viera su rostro, las lágrimas rodaban por sus mejillas como dos riachuelos llenos de amor y melancolía. Pero al llegar a su boca se perdían en una sonrisa llena de ternura, y a pesar de las lágrimas sus ojos me miraban de una manera que no lograba comprender. Había algo en ellos que no podía entener. Y sin reparar del todo en ello, volví a hablar con un tono seco y un deje de orgullo en mis palabras.

-Mi piel brilla bañada de placeres, pero tras su frágil aspecto, su dureza es la del acero, allí esconde la dulzura y el veneno, cruza la luz del dia y la obscuridad… Corazón nunca lo tuve, eso es lo que sé y no lo he necesitado y no lo quisiera tener si me lo regalacen… De esta manera seré… Y no cambiaré pequeña damita nocturna…

No supe entonces y no lo supe ahora, pero pronuncié esas últimas palabras de una manera tan cruel, que aquella pequeña dama que tenía ante mí me miró inexpresivamente, como si mirara a través de mí el vacío de mi alma y la lejanía. Sabía que debía haberle dicho que lo sentía, pero cómo iba a decir esa estúpida palabrería sentimenta?l!!! Yo no tengo un corazón como para sentir algo así. De pronto el brillo de su mirada regresó a sus ojos y mirándome fijamente me djo:

-Oh, que miserable vuestra vida debe ser, mi buen señor!… hablais de placeres y de gloria, pero en todos los mundos donde he estado, no he encontrado placer más grande y hermoso que el de amar y ser amado, aún si habeis de ser lastimado, y no he descubierto mayor gloria, que la de compartir la vida y el corazón con la persona elegida… Oh, que tristeza embarga hoy mi corazón!, pues vos seraís un ángel de alas blancas, pero si no teneis corazón no podeis ser otra cosa que un demonio!… pues a los ángeles se les dieron los corazones más grandes y puros para poder amar sin medida, porque amar sin medida es la medida del amor… Oh que pena siento por vuestro futuro!, porque alguien va a enamorsarse de vos un buen día, y nunca podreis sentirlo sin corazón… Porque el corazón no es algo que pueda ser encontrado o regalado, es algo que se nos es dado mi buen señor, y si vos no lo teneis debereis hacer un sacrificio de amor por encontrar uno que poseer… y si no sois capaz de sentir, nunca sabreis lo que es amar y ser amado… por querer permanecer en ese lugar desierto y sombrío a donde os han llevado vuestras alas blancas…

Pronunciadas estas palabras, mi pequeña interlocutora volvió a darme la espalda, su mano subió a la altura de su rostro, supongo que se secaba las lágrimas que aún salían de sus ojos. Se quedo ahí, no supe por qué simplemtente no se fue, acaso fue que sintió mi suplica porque no lo hiciera? y peor aún porque quería que se quedara? La rabia contra mi mismo se apodero de mí.

-Vos decis que soy un demonio… que mentira tan grande teneis por verdad sobre los ángeles!!! Un ángel no es como un mortal, no tiene necesidad de amar, porque no es su destino amar, sino ser sólo guardián  de los que no se pueden defender de cualquier cosa…

No esperaba lo que sucedió entonces, pero ella tan dulce y frágil como se veía, se giró velozmente y en menos de un segundo estaba parada justo frente a mi, con una mirada que perforaba mis entrañas y no se porque no pude sostenerle la mirada, no estaba molesta ni mucho menos, pero había eso en sus ojos que no soportaba, era algo que simplemente me repudiaba. Se llevó una mano a la cintura y la otra hacia mi rostro, acusandome con un dedo delgado  pero fuerte. El tono de su voz también se tornó más severo.

-Pero sin corazón estais vacío y no podeis cuidar ni de vosotros!!!… -No pudo evitar gritarme mientras pronunciaba estas palabras, miró mi expresión de sorpresa, se sonrojó y modulo su tono de voz hasta volverse de nuevo dulce pero seguro. -Porque habríais de cuidar de otros? si no sentis nada por ellos… eso no es un ángel!!! no trateis de engañarme por ser un ser inocente!- Su dedo fue a dar contra mi naríz cuando pronunció esto y me tomó totalmente por sorpresa, al grado que no pude evitar dar un traspie cuando quice hacerme un paso hacia atrás para evitar el contacto de su piel sobre la mía.

Con mi ego mancillado por un gesto tan infantil, sólo pude enclinarme imponente sobre su pequeña figura, para hacerme respetar, y con voz fría y mirada cruel comence a hablar, con un tanto de sarcásmo en los ademanes de mi ser.

-Estoy lleno de sombras, de noches, de deseos y de risas, pero vuestro rostro  mira a otra parte con vuestros vívidos ojos llenos de amor, que buscan a su hombre ideal, miran y miran y apagan mi jornada… Yo no soy vuestro príncipe de ensueño!!! Lamento desilusionaros princesita!…- La mirada que me dedicó al escuchar estas palabras me repudio aún más, pero no pude mantener mi máscara de tirano frente a su rostro que lucía pálido como si su cuerpo acabara de ser atravesado por un hoja fría. Me enderecé y miré hacia el cielo nocturno y proseguí mi discurso.  –Entre el siempre y  el jamás, el rumbo del mundo oscila… y amor y odio nos vuelven categóricos, pongamos etiquetas de rutina y tanteo… que mundo miserable es eso!!!… De acuerdo estoy con vos si decis que estoy vacio de amor, pero en tanto que un siempre abre un futuro y un jamás se hace un abismo, mi siempre puede ser el jamás de otros tantos… No te engaño por ser inocente mi pequeña compañera de duermevela, pero cierto es que es más fácil cuidar de alguien si no te encariñas de ese ser, asi no te lastimará perderlo ni el no poder estar ahi…Sin un temblor de más me abrazo a tus ausencias con mi rostro lleno de vos y no tengo nada que perder ni nada que ganar…

Mire levemente de reojo a mi pequeña escucha, miré su rostro delicado inclinado al piso, su cabello, largo y suelto cubriéndole la carita, sin duda ahora lloraba más que antes. Que queria esta pequeña hada de un ser como yo? Y asi sin mirarme, sin apartar la vista de una pequeña flor que crecía aplastada por una roca, me dijo:

-Si decis que no podeis sentir nada por ser alguno y por eso es que podeis cuidar de él, vos me estais mintiendo, porque para cuidar de alguien debeis sentir algo por él, aún si no sentis amor!… sentis algún tipo de cariño por él!… no os mintais diciendo que no sabeis sentir!!!… sentis como todos en el mundo, pero teneis miedo de salir lastimado por caer en el abismo del olvido y la ausencia…  Pero es en el dejar de temer mi buen señor que encontrareis la felicidad que todos anhelamos sentir antes de morir…

Su rostro me miró vagamente, y al sentir sobre la suya mi mirada regresó su vista a donde estaba. Se inclinó lentamente hasta quedar sentada en cuclillas a mis pies. No sé porque, el tono de su voz y sus palabras causaban cierto efecto en mi.

Ellos tienen razón pequeña… esa felicidad, al menos con mayúsculas no existe… ah! pero si existiera con minúsculas, sería semejante a nuestra breve presoledad, sin las cosas que unen o separan y en esa  manera de estar solo, ni siquiera uno se apiada de uno mismo…

Sin levantar su cuerpo, me miró de una manera que no puedo describir, su rostro ladeado un poco hacia la izquierda, y un gesto en su carita de incredulidad, otorgaban a su mirada sincera y a su boca tentadora, un cuadro de ingenuidad.

-No podeis decir que la FELICIDAD no existe… si no quereis escribirla… la felicidad es el camino por el cual andamos hasta llegar a nuestro eterno hogar… la felicidad-FELICIDAD no es la meta! es sólo el camino…. Por favor!… no penseis que nunca la encontrareis… si la estais viviendo desde el momento en que abriste los ojos y os topasteis con una mirada inocente prendida de la tristeza de tu interior, por un hilo invisible que ate a tu corazón…. el amor… la amistad…

Y mientras decia esto se arrodillo frente a mi, y sin saber cómo ni por qué, me encontré arrodillado a su lado, ella sujetando mi mano… yo ya no la podía repudiar… y no pude evitar que sus brazos rodearan mi cuello ni que sus labios besaran mi frente, no sé que le pasó a mi cuerpo pero no pude o tal vez no quice hacer algo para evitarlo, quería sentir ese calor que emanaba de todo su cuerpo. Fui sintiendo como las fuerzas abandonaban mi ser, un dolor agudo hería mi pecho. Debi haberlo imaginado!… Esta dulce e inocente niña no podía ser otra cosa que una despreciable bruja! Y por mi estúpida debilidad ahora estaba bajo su embrujo. Que será de mi? Mis ojos se sienten pesados, ya no puedo seguir mirándola, escucho un eco, parece lejano… Ella está cantando. Como puede sonar tan pura y angelical? La melodía… y ya no hay nada que hacer, salvo esperar mi final.

Y asi sin más volví a soñar… pero mi mundo ya no estaba desierto y vació…estaba lleno de música y color, y justo debajo de un gran árbol había un campo cubierto de hermosas flores, pero entre toda esa belleza habia algo mucho más hermoso… Estaba una pequeña dama bailando y cantandole al viento, sonriendome con una ternura y una amabilidad que la hacían lucir extraña, como si no fuera humana… Y una sonrisa traviesa llenó de calidez en ambiente… Creo que simplemente pude volver a sonreir… algo había nacido en mí esa noche, supongo que su sonrisa sincera lo plantó dentro de mi… una pequeña semilla que palpita bañando con su melodía el silencio que había en mi interior… Será esto a lo que llaman los mortales corazón?

 

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